A eso que llamamos arte, vida, o amor, podemos decirle, entre una infinidad de maneras, que es simple y que es un virus. El amor es simple, el arte es simple, la vida es simple, el amor es un virus, el arte es un virus, la vida es un virus.
Simpleza y viralidad no se contraponen: se complementan. Las cosas complejas no se viralizan, las simples tampoco.
Pregunto a Yami laburante del CEC si las obras están en préstamo y/o a qué colecciones pertenecen, y me dice que son propiedad de la autora. Chequeo en el texto curatorial de Alejo Ponce de León que ya en sus primeros párrafos reza: “Entrenada en la manera argentina de hacer arte, no vendió jamás un video de sus animaciones sino hasta haber sido designada representante del país en la Bienal”.
No sé porqué hago esa pregunta, si la verdad desconozco las economías ajenas ( y mucho menos la del arte), pero sí sé que en la simpleza de El Origen de la Substancia Importará la Importancia del Origen (así, con las mayúsculas alocadas) no hay viralidad: hay retención, contención, refugio, circunstancia, azares.
Las obras están “hechas con la computadora”, como una vez decíamos hecho “en el microondas” o “en la airfryer”. Como salidas todavía no de software sino de objetos. Algo sucede entre acción y resultado, un desfasaje similar a la transmisión de un recuerdo, hay cosas que se nublan, que se vuelven liminales. Se encuentran en un punto de cocción que no podemos definir ni controlar.
La IA vino a saciar la urgencia de imágenes (en lo que va de la mañana mientras escribo esto ya debo haber visto una centena entre estados de wasap, redes sociales y grupos), en cambio las de Heller fugan en sentido opuesto.
Si a las palomas se las coarta, atrofia a gomerazos, se las trata como algo a lo que eliminar, en los videos de Monica hablan y nos enseñan a hablar, hacen travesuras, se roban zapatillas de escaparates de primeras marcas, hacen nido y huyen disparatadas con dijes de oro en sus picos. Vienen unos pinchos y unas mallas para que las palomas no hagan nido, vienen publicidades de productos para espantarlas. Una tortuosa vida le depara a la paloma urbana. No sería en este caso. En el origen de la substancia las palomas estaban antes que nosotros, y nos sobrevivirán, chochas de la vida.

Fetas de mortadela se enrollan y desenrollan sobre un fondo de naturaleza muerta digital. Un guiño a la obra del santafesino Nico Bassi al igual que las palomas en los techos de la también santafesina estación Belgrano?
Nos paramos frente al perro cortito que juega frente a su plato de comida. Mi hija de 12 años me dice que le parece tierno, pero que también la atemoriza. Busco en internet las pinturas de Heller y este perrito difiere de los Cinco perritos calientes de su pintura (unos perritos con el nepe al rojo vivo, en una suerte de bosquecillo, bien pirinchos su pelaje). Entonces, no hay traspaso de un medio al otro, sino una readecuación de un exterior, el bosquecillo de los calientes, al interior de un abismo backroom. Lo mismo podríamos decir de la historieta mural de Geometría pueblo nuevo que acompaña la muestra: un laboratorio de dibujos y textos, que no buscan un resultado sino una exploración de los recursos desde su propio hermetismo.
_%20-%20Animaci%C3%B3n%203D%20monocanal%20-%204'05''%20-%202022.jpg)