
Lucas Mercado
Impreso en Septiembre 2011
Primera tirada: 100 copias
20 páginas, fotocopia b/n, copiado en papel ahuesado
Tapa sellada en tinta dorada
21 x 15 cm
http://ivanrosado.com.ar/ediciones/mercado/
Selección de textos que forman parte de este blog editado por Ese otro que bien baila
http://quebienbailaeditorial.blogspot.com/

De mi parte prefiero el misterio, cuerpo y materia que emerge de la superficie y a la vez se interna en ella. ¿Qué será esa textura que crece desde una esquina y se ramifica hacia el centro? ¿Qué será de la naturaleza que esos objetos representan? ¿Cuáles son las preguntas que podemos hacernos nosotros frente a esto?
Es una obra que avanza por caminos cada vez más amplios y diversificados, pero que a la vez se acotan en un sentido que se suele entender como un “cuerpo de obra”, que refiere un poco a su itinerario de viajes, pequeñas aproximaciones/apuntes de un paisaje que lo rodea.
Una constelación que se fuga, canoas, ríos y arroyos y ramas, flor del Irupé, campos y caminos. Algunas pistas de imágenes veladas, el agua atraviesa toda su obra, como sumergiéndonos entre los camalotes, zonas pantanosas, y nuevamente esa duda inicial, la que nos habla de un artista en constante cambio, comprometido con su contexto de producción, pero por sobretodo comprometido con su obra.
Lucas Mercado, Noviembre 2010
En las bibliotecas de las escuelas se pueden encontrar cosas maravillosas como UNA LITURGIA PARA NEMESIS un libro fabuloso de Miguel Angel Federik
Desde la ventana del 4 veo el consulado esloveno cosa que me parece muy curiosa porque tiene en la puerta la bandera de ese país, y me parece increíble, como dos puntos súper lejanos y a la vez tengo entendido como súper coincidentes, lo digo en el sentido de que hay gente en otras partes del planeta que cada tanto dirán la palabra Paraná y no se como la pronunciarán y tal vez sea gente joven que ponga en el buscador ese nombre tan extraño y en una de esas aparecerá mi nombre entre tantos otros y supongo que se reirán un poco de que no sea Lukshach Mrerkadosij “como alguien se puede llamar Lucas Mercado???” dirán en esloveno y después volverán a sus casas porque supongo que el frío debe pegar mucho mas fuerte que acá. Entonces hace unos días me tenté y estuve leyendo un libro sobre poesía eslovena que le compre a magdalena de Una Isla, súper recomendable. El finde fue el día de la ciudad se celebraba una cierta cantidad de años que Paraná era elevado a villa y para mi sorpresa ví un ramo que ya estaba medio caído, era de nochecita, el ramo decía de la comunidad eslovena a la ciudad de Paraná en su aniversario o algo así, que grata alegría, otra vez mis queridos eslovenos! Estos chicos son increíbles!!!
Ayer compré 150 de paleta y 100 de queso y dos panes, tres sueltos y maíz pensaba para acompañar la tarde y la señora froto el billete y lo metió en esos aparatos lumínicos y lo miro a la luz y le paso un fibrón, y le dije que recién lo imprimí que le puse cartuchos nuevos de esos que son alternativos y que lo metí en el bolsillo del vaquero y que pensé que se iba a arrugar un poco que si hubiese querido meterlo compraba nafta o lo pasaba en la barra que ahí ni se enteran porque están toda la noche esos tipos viendo billetes y que le importa tres huevos, que yo también tengo un kiosco y es una mesa con porquerías pines fanzines imanes, y cuadros chicos, y que me cago en esos 50, porque que son 150 de paleta y 100 de queso.
Hoy vi por primera vez un aparato de energía eólica, de los que tienen hélices, son enormes yo pensaba que eran mas chiquitos, tenía referencias de maquetas y de ilustraciones, libros de escuela que guardábamos con mamá en casa, en unas cajas, y que a veces uso para hacer mis obras, o por si hay algún evento, calco y pego y todos contentos. Pienso que hay lugares que pareciera no quedar otra que ser empelado público o de comercio.
Tenía ganas de cambiar el auto o el agua del tanque, prendo un brochecito a la solapa del saco, un cartelito que dice Lucas Mercado, aseguradora LU/MERC y me hago pasar por el loco de la cuadra:
Como le va señora,
como anda don,
sidrita para los niños,
vino tinto para los primos
con soda en bidón.
Tengo un guardapolvo 21 de septiembre, que es el día de la primavera, y que dice acá un servidor, como decirle que se parece a una de esas actrices jóvenes que aparecen en las primeras películas de Sofía Coppola, la conozco desde mis 16.
¿Qué pasó con la novia de Azul? Y esa otra que se pegó un palo en la moto, y la otra que se dio de baja. Vuelven los obreros al barrio obrero, que linda con la terminal, el quiosquero con su póster del Che Guevara, sobre un caballo, y este señor en otro caballo al lado. Que pasó con la que se dio de baja pintaba en los baños cosas hermosas, armas y rosas, pistolas cruzadas, yo la imitaba, me pasaba horas yendo y viniendo al baño, miraba esos dibujos, todo el cuaderno, escondido debajo de la cama le veía las patas y el arma, y al que la terminó cagando, y a las que miraban sin hacer nada, y de la historia que querían que no quede nada, quemábamos petacas para borrar imágenes.
Somos como un sueño borroso, buscando pistas, nombres de familiares viejos, fuimos perdiendo cierto envión, bailábamos por nada con la mejor remera rayada que tenía y vos con el único y primer vestido rojo. Ahora solo nos conformamos con no nombrar lo que falta, quedamos tecleando mal.
Me decía Iván que vuelvan los días que a las muestras no iba nadie, que pongan todas las escaleras mecánicas y todos esas luces chiquitas, y sus cámaras zarpadas, y sus cintas bifaz, no hay obra, no hay banda, no hay campaña, nadie gana, obras acumuladas en cajones, obras puestas atrás de roperos, atrás de muebles de cocina, obras para tapar vidrios rotos a pedradas, para envolver los huevos. Lleno la biblioteca de libros que leo a medias, me gustan los objetos. Estuve pensando en dibujar tapas de libros, pero no las tapas de los libros, en el medio de una hoja hacer en perspectiva libros de miles de hojas libros costosos, con mi nombre en letra modesta, páginas que nunca voy a escribir. El dibujo como registro de algo inexistente.
El primer efecto es comenzar a olvidar los nombres de los novios y novias y de mis amigos, tengo el recuerdo de ir anotando los nombres en las paredes de casa, trazando árboles genealógicos, posibles conexiones, juegos de memoria, paredes que ahora están cubiertas de esas maderas para que no pase la humedad, que por cierto terminaron teniendo un doble efecto dañino, me dijo el medico que eso hace mucho peor, las veces que iba por las vacunas, y los nombres los Juan, los Diego, los Jorge, los Martines, las Marías algo, se fueron poniendo verdes derritiéndose, transformándose, formando mapas, vamos a estar parando las películas cada quince segundos, para buscar esto o lo otro, buscando pistas, machimbre en el techo, esconder amuletos, medallitas y cosas así, dejarlas olvidadas.